El Barrigón sufrió ayer una dura lección de cómo no se debe bajar la guardia. Lo que parecía un partido asequible, se convirtió en un descontrol absoluto que, como no podía ser de otra forma, acabó con derrota barriguista.
Como bien dice el eslogan de una conocida marca de neumáticos: “La potencia sin control, no sirve de nada”. Parece ser que 10 jugadores naranjas no fueron suficientes para batir a “Los Hombres de Juli”. Quizá fue por el pésimo balón con el que se jugó la mayoría del partido, o por las continuas quejas con las que el equipo visitante no cesaba de referirse al árbitro. Sinceramente, y si se me permite la opinión, lo que ayer hizo que el Barrigón no se llevase los 3 puntos fue la falta concentración en el campo. Nuestro reportero, Jonhy Melavo, resume el encuentro.
La noche de ayer tenía todo lo necesario para ser una noche de ensueño para el aficionado barriguista: Un estadio inmejorable, un banquillo barriguista a reventar, muchas ganas de conseguir la segunda victoria y un equipo en contra que tenía todas las papeletas para perder. El partido fue arbitrado por alguien desconocido para el barrigón. Alguien que demostró una vez más la capacidad de convicción que puede tener un grito en un encontronazo cualquiera de los que suceden en un partido de futbol.
El partido comenzó con un dominio barriguista evidente. Los datos de posesión del encuentro no plasman en absoluto el resultado final. Ayer faltó cerrar los ojos antes de salir al campo, faltó tomar aire y relajarse en el vestuario, faltó saber aprovechar toda la ventaja evidente que se tenía sobre el equipo rival. Los jugadores de naranja continuamente acecharon el área rival con internadas alocadas por la banda y centros imprecisos al área. Jugadas que siempre necesitaron de un toque final decisivo que las culminase como gol. La falta de tiro a puerta de este equipo está siendo un factor clave en casi todas sus derrotas.
Menos mal que Mariano, en una jugada digna del manual del futbol, supo marcar un preciso gol que adelantaba al barrigón. Parecía que el 1-0 iba a ser el principio de una lluvia naranja de goles en el estadio del Canódromo. Nada más lejos. Fue entonces cuando comenzaron a sucederse las continuas quejas del equipo que vestía de amarillo. No hubo una acción barriguista que no se protestase, ni una decisión arbitral que no se pusiera en duda. Debió ser por eso que, en la segunda parte, el árbitro decidiera penalizar con penalti un clarísimo despeje legal del portero barriguista, quien, irónicamente, fue quien sufrió la falta del delantero. Tal vez fuera por el exagerado gesto del delantero amarillo o por la distancia que separaba al árbitro de la jugada. Él decidió pitar la falta. Los Hombres de Juli no desperdiciaron ese regalo, y marcaron el empate desde los 11 metros.
La segunda parte fue una sucesión de intentonas inútiles de ambos equipos de intentar llevarse el partido bajo el brazo. El barrigón veía como el balón se estrellaba en los palos de su portería en varias ocasiones, lo que hacía presagiar lo peor. En una acción dentro del área naranja, entre un tumulto de jugadores, el balón salió ajustado al palo y entró en la portería naranja. El 2-1 sentó como un jarro de agua helada al banquillo barriguista, que no podía creer lo que estaba viviendo. Un equipo rival como el de anoche conseguía marcar el gol que les colocaba por encima. Esta situación no ayudó de mucho y el descontrol y los pases al vacío se incrementaron.
La guinda del pastel la terminó de poner el árbitro al pitar una inexistente falta de Eduardo, quien consiguió salir de debajo de 2 jugadores de amarillo para terminar marcando gol. Tanto que fue anulado ante a la incrédula mirada del equipo naranja.
Los minutos restantes no hicieron más que sacar de sus casillas a los jugadores del Barrigón. El equipo rival mantuvo sus quejas constantes al árbitro quien perdonó la tarjeta amarilla a Jawy por increpar al portero rival al fingir una falta. Suponemos que esto se debió a la buena actitud mantenida por todo su equipo durante el partido.
Con este marcador se llegó al final del encuentro. Hubo varios jugadores barriguistas que no despidieron con el habitual saludo de manos al equipo rival. Suponemos que se debió a la irritante actitud que tuvieron durante todo el partido.
Los seguidores de la liga Gesdeport se quedan impacientes por saber si este partido hará cambiar de nuevo el rumbo del barco barriguista hacia un amanecer de victorias. El espejismo con el que se comenzó la fase regular deberá convertirse en un objetivo tangible y alcanzable si se quiere conseguir un buen puesto en la clasificación.
martes, 28 de abril de 2009
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2 comentarios:
un saludo desde shalke que tambien jugamos en la liga gesdeport. visitadnos en:
www,shalke.es
El partido del lunes me recuerda inevitablemente aquéllos en los que muy de vez en cuando jugabamos contra las chicas del barrio porque éstas se aburrían y decían que podían jugar al fútbol igual que nosotros. Los Hombres Julais debían de ser las chicas de su barrio... Lamentable
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