Parece que el Barrigón no despierta de su letargo. Ayer demostró que,sea cual sea su rival, esta temporada no está sabiendo jugar en el terreno de juego. Nadie sabe qué fue de aquel Barrigón que ganaba partidos y celebraba sus victorias en los bares. Incluso parece coherente que los nuevos fichajes duden de si eso realmente llegó a suceder en algún momento de la historia de este humilde club.
Ayer, 50 minutos fueron suficientes para que el Chaparrados eliminase de la Copa de Juego limpio a un Barrigón bajo de moral, incapaz de organizarse y sin intención de presionar por la posesión del balón en el campo. Estos 3 ingredientes son los que componen el amargo plato de la derrota que, semana tras semana, se ven obligados a degustar los jugadores del Barrigón.
Nuestro corresponsal, Benito Camelas, resume el partido de ayer.
El Barrigón volvía a ver jugar con la camiseta naranja a Pedro, uno de sus pilares más importantes en el ataque, ya recuperado de una lesión que le ha tenido retirado de los terrenos de juego desde que comenzó la fase previa de clasificación.
Con todas las esperanzas puestas en ganar al Chaparrados, en Barrigón comenzó el partido presionando muy fuerte en el ataque. En los primeros minutos desperdició dos oportunidades claras de gol que le pudieron haber afianzado el partido.
En un contragolpe, el Chaparrados inauguró el marcador con un disparo desde dentro del área barriguista. Como viene siendo costumbre para el equipo naranja, siempre que recibe un gol en contra, al poco tiempo recibe otro de regalo. Y así fue, pero con el añadido que fueron 2 en este caso. El 3-0 no hacía más que pesar sobre la moral del equipo naranja.
Antes de finalizar el primer tiempo, en un mal intento de triangulación por parte de Jawy con Mariano, el balón golpeó en un defensa rival y, con mucha fortuna, entró en la portería. El 3-1 parecía el presagio de la remontada.
No nos gusta hablar de supersticiones, pero si Guille fue testigo de como caía gravemente lesionado su hermano en este mismo campo, ayer le tocó a él . Una pugna por el balón en el área rival le obligó a retirarse del partido con un fuerte dolor en la zona de la cadera. Esperemos que todo fuera un mal golpe y esté recuperado en muy poco tiempo.
Con un 3-1 a favor del Chaparrados se llegó al descanso.
El 3-2l, obra de Mariano, le costó muy caro al delantero barriguista. En el fuerte disparo que consiguió materializar en gol, Mariano cayó lesionado por una rotura de fibras en su muslo. A partir de entonces, el Barrigón no dispuso de cambios en el banquillo.
Tal vez fuera por la imposibilidad de realizar cambios o por la presión que la eliminatoria de copa ejercía sobre los jugadores, pero el Barrigón comenzó a desordenarse en el campo. Continuamente se colaban balones dentro su área. Se permitía a los jugadores del Chaparrados jugar a sus anchas por todo el campo barriguista. Tanto fue así que, en menos de 20 minutos y ante la impotencia de un portero que veía como su equipo "permitía colarse hasta la cocina" al enemigo, recibió 3 goles más.
De poco sirvió el tercer gol del equipo naranja que Luis marcó en el último segundo del partido y que cerraba con un 6-3 lo que claramente fue una noche triste que decepcionó más que nunca a todos los miembros del Barrigón. El trofeo entregado al equipo y que premiaba el juego limpio de la temporada pasada, no consiguió aliviar el mal sabor de boca con el que el Barrigón se despidió de la Copa.
En la reunión a puerta abierta que mantuvieron algunos miembros del equipo en el restaurante del club deportivo donde se jugó el partido, se decidió cambiar la alineación del equipo, mantener una coherencia en los cambios y definir las posiciones de cada uno de sus jugadores en el campo. Estos cambios pueden hacer que el equipo se reeencuentre a si mismo y finalmente consiga salir de esta crísis en la que está sumergido. Habrá que demostrarlo la semana que viene.
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